Su Fe
Los Bahá'í
INTRODUCCIÓN A UNA COMUNIDAD MUNDIAL
Fundada
hace un siglo y medio, la Fe Bahá'í
es hoy entre las religiones mundiales la de
más rápido desarrollo. Con más
de cinco millones de secuaces en al menos 233
países y territorios, se ha ya transformado
en la segunda Fe mayormente difundida, superando,
en orden geográfico, todas las otras
a excepción del Cristianismo. Los bahá'í
viven en más de 120.000 localidades del
globo, expansión que refleja su dedicación
por el ideal de la ciudadanía mundial.
El principal objetivo
de la Fe Bahá'í se refleja en
la composición de su comunidad.
Representando un retrato de la humanidad, los
Bahá'í provienen prácticamente
de cada nación, grupo étnico,
cultura. Profesión, clase social y económica.
Están representados más de 2100
diferentes grupos étnicos y e tribales.
Dado que forma una individual comunidad, libre
de cismas y fracciones, ésta incluye
probablemente el grupo organizado más
diferenciado y difundido del mundo.
El Fundador de la Fe fue Bahá'u'lláh,
un noble persiano de Teherán, que hacia
mediados del siglo diecinueve abandonó
una existencia principesca, cómoda y
segura para una vida de persecuciones y privaciones.
Él proclamó de ser un nuevo e
independiente Mensajero de Dios. Su vida, Sus
obras y Su influencia son pares a las de Abraham,
Krishna, Moisés, Zoroastro, Buda, Cristo
y Muhammad. Los bahá'í lo consideran,
en la sucesión de los Mensajeros Divinos,
el más reciente.
"Este es el Día donde los más
excelentes favores de Dios han sido profusos
sobre los hombres, el Día en el cual
Su más potente gracia ha sido profusa
en todas las cosas creadas." --Bahá'u'lláh
El mensaje esencia de Bahá'u'lláh
es aquel de la unidad. Enseñó
que hay un solo Dios, que hay un solo género
humano, y que todas las religiones han sido
estadios en la revelación de la voluntad
y de los objetivos de Dios para la humanidad.
En este día dijo, la humanidad ha llegado
colectivamente a la madurez. Como predicho en
todas las Escrituras en el mundo, ha llegado
el momento de unir todos los pueblos en una
sociedad global pacífica e integrada.
"La tierra es un solo país y la
humanidad sus ciudadanos".
La más joven de las religiones independientes,
la Fe fundada por Bahá'u'lláh
se diferencia de las otros por diferentes modos.
Tiene un único sistema de administración
global con consejos gobernativos libremente
elegidos en más de 18.000 localidades.
Enfrenta de diferente manera (a veces radical)
los problemas sociales contemporáneos.
Las Escrituras de la Fe y las multiformes actividades
de sus miembros enfrentan en practica cada importante
visión del mundo actual, de la nueva
concepción de la diversidad cultural
y de la conservación del medio ambiente
a la descentralización de las decisiones,
de un renovado compromiso en la vida familiar
y para una moral nueva al llamamiento para un
"Nuevo Orden Mundial".
La dote que la contra distingue es de cualquier
modo su unidad. Diversamente de las otras religiones
- para no hablar de la mayor parte de los movimientos
sociales y políticos - la Fe Bahá'í
ha resistido con éxito al recurrente
impulso de fraccionarse en sectas y pequeños
grupos. Ha mantenido su unidad a desaire de
una historia turbulenta cuanto aquella de cualquier
otra religión de la antigüedad.
En el siglo sucesivo a aquel en el que vivió
Bahá'u'lláh, el proceso de unificación
global que El había proclamado fue progresando.
A través de procesos históricos,
las tradicionales barreras de raza, clase, credo
y nación han sido establemente derribadas.
Predijo que los impulsos en acto habrían
hecho nacer una civilización universal.
El principal desafío que los pueblos
del mundo deben enfrentar es el de aceptar el
hecho de su unicidad y de colaborar para la
creación de este nuevo mundo.
"La
vitalidad de la fe del hombre en Dios está
muriendo en cada lugar; nada fuera de Su saludable
remedio podrá jamás despertarla."
-- Bahá'u'lláh
Una sociedad global para poder florecer, dice
Bahá'u'lláh, debe basarse sobre
ciertos principios fundamentales. Estos incluyen:
la eliminación de todas las formas de
prejuicios; plena paridad entre los sexos; reconocimiento
de la unicidad esencial de las grandes religiones
mundiales; eliminación de los extremos
de pobreza y riqueza; instrucción universal;
armonía entre las religiones y la ciencia:
equilibrio sostenible entre naturaleza y tecnología,
y el establecerse de un sistema federativo mundial,
basado sobre la seguridad colectiva y la unicidad
del género humano.
Los bahá'í del mundo expresan
su compromiso en estos principios, sobre todo
en la transformación individual y colectiva.
Entre los diferentes modos, el compromiso se
refleja en un gran número de pequeños
proyectos rurales de desarrollo económico
y social que las comunidades bahá'í
han lanzado en estos últimos años.
Construyendo una red unificada de concejos locales,
nacionales e internacionales, los secuaces de
Bahá'u'lláh han creado una comunidad
mundial diferente y proyectada hacia delante
- marcada por un preciso estilo de vida y de
actividad - que ofrece un alentador modelo para
la cooperación, la armonía y la
acción social. En un mundo prisionero
de miles de ideales. Ésta, es de por
sí, una meta singular.
"Extraído de Los Bahá'í,
una publicación de la Casa Editorial
Bahá'í "
La
segunda religión "global"
Los
bahá'í han fundado "significativas"
comunidades en diferentes países y territorios
de cualquier otra religión independiente
a excepción de la cristiana.
Según el Libro del Año 1992 de
la Enciclopedia Británica la Fe Bahá'í
se estableció en 205 países soberanos
y territorios dependientes.
Este punto fue puesto en evidencia por la primera
vez en 1982 por la Enciclopedia Mundial Cristiana.
Ese volumen refería el trabajo de casi
500 entre estudiosos de demografía y
estadística que habían conducido
una primera investigación general sobre
los creyentes de todo el mundo.
Enseñanzas Morales y Sociales
Un equilibrio entre progreso y tradición
basado sobre la unidad
Nunca
ha existido un precursor de los tiempos, un
futurólogo o un profeta cuya visión
haya tan meticulosamente previsto los puntos
críticos del panorama que se despliega
frente a la humanidad.
Una
de las características extraordinarias
de las escrituras de Bahá'u'lláh
es el grado de presición con el cual
prevén los puntos cruciales que la humanidad,
en manera creciente, ha debido enfrentar.
Bahá'u'lláh, con sus escrituras,
lanzó una exhortación para alcanzar
una completa, global reestructuración
del orden social. Su visión de renovación
toca todos los aspectos de la existencia, de
la moral personal, de la economía y administración,
del desarrollo comunitario y de la práctica
religiosa.
El tema central de las escrituras de Bahá'u'lláh
es, que la humanidad es una sola raza y ha llegado
el día de su unificación en una
sociedad planetaria. A través de un irresistible
proceso histórico, caerán las
tradicionales barreras de raza, clase, credo,
fe y patria. Estas fuerzas, dijo, darán
vida con el tiempo a una nueva civilización
universal. Las crisis que actualmente afligen
el planeta ponen a todas las personas en la
necesidad de aceptar su unidad y de trabajar
para la creación sobre la tierra de una
sociedad global.
Bahá'u'lláh delineó algunos
principios fundamentales que constituyen la
base para esta nueva civilización, entre
estos, la eliminación de cualquier forma
de prejuicio, plena igualdad entre los sexos,
reconocimiento de la sustancial unidad de las
grandes religiones mundiales, eliminación
de los extremos de riqueza y pobreza, la enseñanza
universal, un alto nivel de conducta personal,
la armonía entre ciencia y religión,
un estable equilibrio entre naturaleza y tecnología,
la realización de un sistema federal
mundial basado sobre la seguridad colectiva
y la unicidad de la humanidad.
Estos principios, tocando argumentos cuales,
el papel que desenvuelven las mujeres, las relaciones
raciales, la justicia económica y el
orden mundial, ilustran los temas que han alimentado
los más dinámicos movimientos
del siglo: de consecuencia se han transformado
en los principales puntos al orden del día
en la vida política y social de la humanidad.
Nunca hubo un precursor de los tiempos, un futurólogo
o un profeta cuya visión haya meticulosamente
previsto los puntos críticos del panorama
social. Los temas que Bahá'u'lláh
ha puesto a fuego, en vez de debilitarse, un
siglo después de Su existencia, se han
vuelto predominantes en la vida colectiva del
género humano.
El
tema de la unidad
El gradual acercamiento de la Fe Bahá'í
a la sociedad humana encuentra origen en el
énfasis que Bahá'u'lláh
coloca sobre la unidad. En efecto, si se tuvieran
que caracterizar Sus enseñanzas con una
palabra, ésta sería: unidad.
En Sus escrituras Bahá'u'lláh
subraya la importancia y la realidad de la unidad
y de la unicidad. Antes que nada, Dios es uno:
también todas las grandes religiones
son una y representan las respuestas de los
hombres a las revelaciones de la palabra y de
la voluntad de Dios para la humanidad a través
de los sucesivos Mensajeros que provienen de
un único Dios. Estos presupuestos están
a la base del concepto de unidad en las enseñanzas
bahá'í.
De este concepto fundamental de una unidad religiosa
y divina emergen otros principios. Bahá'u'lláh
enseña que todos los seres humanos, en
cuanto criaturas de Dios, son un único
pueblos. Las distinciones de raza, nacionalidad,
clase o de origen étnica son efímeras
cuando se les ve desde este entorno. Así,
como cualquier teoría de superioridad
individual, tribal, provincial o nacional se
descarta por la Fe Bahá'í. Hablando
por medio de Bahá'u'lláh, la voz
de Dios proclama:
"¿No sabéis vosotros porque
os hemos creado todos con el mismo polvo? A
fin de que nadie exaltase si mismo respecto
al otro: ponderad constantemente en vuestros
corazones de cual manera habéis sido
creados. Dado que os hemos creado todos con
la misma substancia, os incumbe ser como un
alma sola, caminar con los mismos pies, comer
con la misma boca y vivir en la misma tierra,
para que de vuestro intimo ser, virtud vuestra
labor y vuestras acciones, puedan manifestarse
las señales de la unicidad y la esencia
de la renuncia".
El Credo Espiritual de la Fe Bahá'í
QUÉ NOS ENSEÑA BAHÁ'U'LLÁH
SOBRE DIOS, RELIGIÓN Y NATURALEZA HUMANA
La
llegada de nuevos Mensajeros de Dios representa
puntos de viraje en la historia, dado que, éstos
traen un impulso espiritual renovado, estimulan
la transformación personal y el progreso
social. La revelación de Bahá'u'lláh,
con el impulso espiritual que la acompaña,
reviste un significado particular porque coincide
con la época de la madurez de la humanidad.
Existe sólo un Dios, el Creador del Universo.
En el curso de la historia, Dios se ha revelado
a la humanidad con una serie de Mensajeros divinos,
cada uno de los cuales ha fundado una religión.
Eran Mensajeros Abraham, Krishna, Zoroastro,
Moisés, Buda, Jesús y Mahoma.
Esta sucesión de Enseñanzas divinas
refleja un único e histórico "Plan
de Dios" para hacer conocer a la humanidad
su Creador y para cultivar las capacidades morales,
intelectuales y espirituales de la raza humana
con el objetivo de preparar el camino para una
civilización global, única y en
constante progreso. El conocimiento de la voluntad
de Dios para la humanidad de la época
moderna fue revelada hace poco más de
cien años por Bahá'u'lláh,
que es el último de estos Mensajeros
Divinos.
Es esta la esencia de Sus enseñanzas
sobre Dios, la religión y la humanidad.
A menudo los bahá'í expresan esta
Fe hablando simplemente de la unicidad de Dios,
unicidad de la religión y unicidad del
género humano. La unidad es en absoluto,
el tema más importante del credo bahá'í;
en términos teológicos se manifiesta
en la comprensión que el único
Creador tiene un plan para la humanidad en su
totalidad.
Junto a estas ideas existe la convicción
que la naturaleza humana es fundamentalmente
espiritual. Si bien los seres humanos existan
sobre la tierra con aspecto corpóreo,
la identidad esencial de cada persona está
definida por un alma eterna, racional e indivisible.
"Ten por seguro que la esencia de todos
los Profetas de Dios es una y la misma... "--
Bahá'u'lláh
El alma que da vida al cuerpo, y distingue los
seres humanos de los animales, crece y se desarrolla
sólo a través de la relación
del individuo con Dios, mediada por Sus Mensajeros.
Tal relación se refuerza con el rezo,
del conocimiento de las escrituras reveladas
de estos Maestros, del amor por Dios, de la
autodisciplina moral y del servicio a la humanidad.
Es este proceso que da significado a la vida.
Cultivar el lado espiritual de la vida otorga
muchos beneficios. Antes que nada, el individuo
desarrollo poco a poco esas cualidades innatas
que son la base de la felicidad humana y del
progreso social cuales: fe, coraje, amor, compasión,
fiabilidad y humildad. Cuando estas se hacen
cada vez más evidentes, avanza también
la sociedad en su conjunto.
Otro efecto del desarrollo espiritual es la
sintonía con la voluntad de Dios. Este
acercamiento cada vez más creciente prepara
el individuo para la vida del más allá.
El alma después de la muerte del cuerpo,
continúa a vivir enfrentando un viaje
espiritual hacia Dios largo innumerables "mundos"
o planos de existencia. En términos tradicionales,
el progreso cumplido en este viaje se puede
paragonar al "paraíso", mientras
si el alma deja de crecer y queda lejos de Dios,
siempre en términos tradicionales, experimenta
el infierno".
La llegada de nuevos Mensajeros de Dios representa
puntos de viraje en la historia dado que traen
consigo un nuevo impulso espiritual, que estimula
la renovación personal y el progreso
social. La revelación de Bahá'u'lláh
y el impulso espiritual que la acompaña,
reviste un particular significado porque coincide
con el periodo de la madurez de la humanidad.
Bahá'u'lláh enseña que
la humanidad a la madurez, ahora posibles nuevas
realizaciones. Empresas como la realización
de la paz mundial, el alcanzar una justicia
social universal y la promoción de un
equilibrio armonioso entre tecnología,
desarrollo, valores humanos y protección
del ambiente natural, una vez consideradas imposibles,
son ahora posibles.
Fotos
realizadas por:
Photographer
DENNY
ALLEN